Un Cuenco Tibetano es un instrumento de sanación de más de 3000 años de antigüedad que tiene origen en el Tibet, estos se crearon por una de las culturas chamánicas más antiguas de nuestro planeta, los Bön Po. El conocimiento ancestral que dio vida a los cuencos es incierto, pero se cree que fue adquirido por esta cultura chamánica por medio de sus canalizaciones y rituales, otros creen que se trata de tecnología proveniente de otro sistema estelar. 

La fabricación de un cuenco, es un elaborado proceso que combina la destreza del artesano, meditación y ciencia milenaria. En una primera fase, se funden a más de 1000 grados Celsius, la aleación de 7 metales que componen los cuencos, que son: Cobre, Estaño, Zinc, Hierro, Plomo, Oro y Plata, la proporción de esta aleación es 97% bronce (cobre con estaño) y el 3% restante con los otros metales antes mencionados. Luego, se vierte el metal fundido en distintos moldes para dejar enfriar, más tarde esta mezcla de metales tomará la forma de un disco de hockey y estará listo para pasar al proceso artesanal de forjado y martillado.

En la fase de forjado y martillado, 5 artesanos liderados por un artesano experto, darán entre 500 hasta 7000 martillazos según el tamaño del cuenco que se desee fabricar. Cada 30 martillazos aproximadamente, los futuros cuencos son vueltos a colocar al fuego para volverlos a rojo vivo y seguir con el martillado. Una vez que ya se ha martillado lo suficiente y el cuenco ya comience a tomar forma, el cuenco queda en manos del artesano con más experiencia, este se preocupará de darle al cuenco el grosor y la forma deseada. La creación de un buen cuenco tibetano, es el resultado de un trabajo consiente y meditativo del artesano que lo está fabricando. En su tarea, este deberá darles la forma, grosor y ángulo correcto a las paredes del cuenco tibetano, cada martillazo influirá en el resultado final. 

Para finalizar, los cuencos son pulidos manualmente para remover la capa carbonizada y dejar al descubierto el característico color dorado/plateado de los cuencos tibetanos.

En Casa del Cuenco hemos encomendado nuestra tarea a fabricantes artesanales que llevan más de 3 generaciones fabricando y promoviendo este arte por todo el mundo, es por eso que ponemos a disposición de nuestros clientes, la mejor calidad en cuencos tibetanos, asegurando una poderosa vibración y un sonido profundo rico en armónicos, entero y envolvente. 
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